Supongo que una de las cosas que te cambian cuando te casas es el domingo. La transformación es brutal. Antes los domingos por la mañana no existían y ahora, no solo si existen, sino que además tienen mínimo 26 horas. Mi hija, y de su madre, tiene la costumbre de aparecer a las siete de la mañana para recordarnos que es de día. Mi socia está a punto de reventar y por lo tanto papa le tiene que facilitar su dosis de Bob Esponja a unas horas en las que el bueno de Bob tendría que estar sobando.
Mi reflexión es la siguiente: la programación a las siete de la mañana de un domingo de Bob es causa o consecuencia de que una niña de 2 años madrugue tan traumáticamente. Si es causa.ALGUIEN DEBE PARAR ESTO.
POR UN DOMINGO DE 24 HORAS.
Jaja, es cierto, los domingos con hijos toman una nueva dimensión, es como si se agrandaran. Igual el problema es ponerle la tele a esas horas, cuando se levantan. Si se le manda a la cama de nuevo, o te pones a jugar con ella, sería mejor (ojo que no doy consejos, es mi experiencia). Lo mejor de todas maneras es acostarles tarde y cansarlos a tope la noche del sábado (bailar, correr, teatro en casa, hacer el caballito, yo qué sé); el domingo amanecen a las mil, por lo menos los míos.
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