Esta mañana me he (me han) levantado temprano me he ido a currar un poquillo y aprovecho para poner unas lineas antes de hacer un poco de deporte.
Estoy fondón. Que coño fondón. Gordo!. En los últimos años me he comprado una mochila que no hay manera de vender. Cuando uno cumple los cuarenta, toma conciencia del proceso de oxidación del ser humano, empieza a pensar que ya ha vivido la mitad de lo que le corresponde y nota como las cosas distan mucho de ser como antes. La semana pasada se nos ocurrió - infelices de nosotros- la ideica de jugar una pachanga de fútbol sala en la cancha donde jugábamos en la Universidad (18 añitos). Al entrar, uno tenía en la cabeza las jugadas que hacía entonces y el amago de intentarlo solía acabar en grito de dolor o de impotencia.
El tiempo pasa a velocidad de vértigo y me temo que no nos damos cuenta y cuando uno reflexiona, como ahora, le entra un sudor frío en las manos que moja el teclado.
Buen sábado. Mi hija empieza a despuntar. Pibón.
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