En medio de un marzo ya primaveral, entre llamada y llamada, entre problema y problema vislumbro cruce de caminos en poco tiempo. Decidir lo menos malo. Elegir la papeleta en día de votación. El mal menor.
Acabo de tener tutoría con la profesora de mi hija. Por videollamada claro. Mi hija es muy lista, muy mona, muy buena y muy vaga o, como se dice ahora, no está centrada en el estudio. Tiene 12 años y está a otro rollo. Me cuesta echárselo en cara. Me cuesta.
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